24 Jun 2021

POR: Javier

Trastornos

Comentarios: No hay comentarios

Síndrome de Asperger: 10 señales para identificar este trastorno

El Síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que afecta al funcionamiento social, a la comunicación y el lenguaje, a la capacidad motora y a las actividades e intereses del individuo que lo sufre, pese a que la inteligencia es normal (e incluso por encima de la media).

Actualmente el Síndrome de Asperger ha sido descatalogado del manual de criterios diagnósticos DSM-5 y esta categoría ha pasado a estar englobada dentro de los trastornos del espectro autista. Sin embargo, cabe explicar aquí sus causas, síntomas y señales para poner en contexto una etiqueta diagnóstica que fue ampliamente usada durante las últimas décadas.

La causa del Síndrome de Asperger parece ser la disfunción de varios circuitos cerebrales, y las zonas afectadas son la amígdala, los circuitos frontoestriados y temporales y el cerebelo, estructuras que están involucradas en el desarrollo de la relación social.

10 señales para detectar el Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger afecta a entre 3 y 7 de cada 1000 niños (de 7 a 16 años) y se dan más casos en niños que en niñas. La presencia de una inteligencia media (alta) puede provocar que se infravaloren las dificultades y limitaciones que presentan los individuos que sufren este trastorno.

Poseer un CI (cociente intelectual) alto no es garantía de una vida satisfactoria, ya que la inteligencia emocional y social es importante para conseguir el éxito personal, académico y profesional y es fundamental para desarrollar capacidades como la empatía, el juicio social, el sentido común o la capacidad para negociar.

Funcionamiento neurológico del Síndrome de Asperger

La forma característica de pensar y comprender el mundo que tienen las personas que sufren Síndrome de Asperger ha causado muchos debates entre los expertos. Actualmente, parece haber cierto consenso en afirmar que el funcionamiento psicológico peculiar de los individuos que sufren este trastorno se puede explicar a partir de varios modelos teóricos.

Pese a que estos modelos tienen gran relevancia, hasta el momento ninguna de estas teorías ha sido capaz de explicar el Síndrome de Asperger en su totalidad.

Déficit en la “Teoría de la Mente”

La teoría de la mente hace referencia a la capacidad de inferir en los estados mentales de otras personas: en sus pensamientos, deseos, creencias, etcétera, y usar la información que se recibe para predecir su comportamiento y buscar un sentido a su conducta. Es decir, que la teoría de la mente se refiere a la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Los estudios llevados a cabo en este campo indican que las personas con Síndrome de Asperger no consiguen formular una explicación al pensamiento o la conducta de los demás. El déficit de la teoría de la mente provoca la imposibilidad de explicar y comprender tanto las conductas propias como las ajenas y, por tanto, no solamente resulta imposible predecir lo que harán los demás y sus intenciones, sino que afecta a la mayoría de las actividades cotidianas que influyen en el desarrollo personal y el bienestar de los individuos que padecen esta patología.

Déficit de la función ejecutiva

La función ejecutiva es la capacidad de mantener activo un conjunto apropiado de estrategias de resolución de problemas con la finalidad de alcanzar una meta futura. Por tanto, se asocia a la intencionalidad, el propósito y la toma de decisiones complejas (por ejemplo, control de impulsos, inhibición de respuestas inadecuadas, etc.).

Esto parece ser causa del mal funcionamiento del lóbulo frontal. Las personas con Síndrome de Asperger tienen un déficit de las funciones ejecutivas, pues su comportamiento y pensamiento es rígido, repetitivo y perseverante. Ejemplos de este déficit pueden ser: imposibilidad de hacer planes, dificultades de organización, etc.

Disfunción del Hemisferio Derecho

El Hemisferio Derecho (HD) es importante para el procesamiento de información visoespacial, para aspectos relacionados con el lenguaje (entonación o prosodia) y está relacionado con la expresión e interpretación de las emociones.

La disfunción del HD se relaciona con problemas en la vida social, como la interpretación de gestos, problemas en la entonación de los mensajes que se quieren transmitir, problemas con la postura corporal o dificultades en la integración de información coherente. Las personas con este trastorno tienen dificultad para captar el significado emocional de los demás, pobre rendimiento en tareas que requieren la integración de información viso-motoras, y dificultades en la relación social.

Señales para detectar el Síndrome de Asperger

Existen muchas conductas que pueden indicar la presencia del Síndrome de Asperger. De manera resumida, a continuación se muestran 10 señales características de este trastorno:

  • Dificultades para la interacción social y relaciones sociales limitadas
  • Falta de empatía con las demás personas
  • Dificultad para entender y comprender el mundo que les rodea y las emociones de los demás
  • Pueden reaccionar molestos ante determinados estímulos externos: ruidos, imágenes, luz…
  • Pueden mostrar retraso motor y torpeza en sus movimientos
  • Intereses y actividades restringidas, rígidas, sistemáticas y repetitivas
  • Conductas excéntricas o poco habituales
  • No suelen mirar a los ojos cuando te habla
  • Hablan mucho, en un tono alto y peculiar, y usan un lenguaje pedante, extremadamente formal y con un extenso vocabulario
  • Inventan palabras o expresiones idiosincrásicas
  • En ocasiones parecen estar ausentes, absortos en sus pensamientos
03 Jun 2021

POR: Javier

Felicidad / Psicología general / Trastornos

Comentarios: No hay comentarios

¿Cuáles son las principales distorsiones cognitivas que te condenan a ser infeliz?

Hay una serie de ideas que suelen boicotear nuestra felicidad y han sido identificadas por decenas de estudios psicológicos.

Los libros de autoayuda se cuentan por miles en los anaqueles de las librerías, y también abundan los consejos, proverbios y apotegmas relativos a tener una vida plena y feliz, ya sea representados en un meme o estampados en una taza para el desayuno. Sin embargo, la mayoría de las fórmulas de la felicidad distan de ser eficaces porque no tienen en cuenta la enorme diversidad psicológica que anida en la especie humana.

Con todo, sí que se han identificado una serie de pensamientos automáticos que distorsionan nuestra percepción de la realidad, tornándola menos halagüeña. Son lo más parecido a virus mentales que evitan que la felicidad prospere en nuestro campo mental.

Pensamientos que es conveniente evitar

Algunas de las distorsiones cognitivas (es decir, malas interpretaciones de la realidad) que deberíamos esquivar en cuanto nos salieran al paso son las siguientes, según recogen Robert L. LeahyStephen J. F. Holland y Lata K. McGinn en Treatment Plans and Interventions for Depression and Anxiety Disorders.

Este manual es ya un clásico indispensable para tratar los problemas clínicos más comunes que se encuentran en la práctica ambulatoria de salud mental, ofreciendo al profesional tratamientos empíricamente respaldados para siete trastornos frecuentes: depresión mayor, ansiedad generalizada, pánico y agorafobia, trastorno de estrés postraumático, fobia social, fobia específica y trastorno obsesivo compulsivo. Sirviendo como paquetes de tratamiento listos para usar, los capítulos describen técnicas básicas de terapia cognitiva conductual (TCC) y cómo adaptarlas a cada trastorno.

  1. Leer demasiado la mente ajena. Ocurre cuando damos por sentado lo que los demás piensan de nosotros sin tener demasiada evidencia que lo respalde. Es natural que todos tendamos a buscar la aceptación de otras personas, porque eso conforma en parte lo que somos. Incluso quienes dicen ir por libre, en realidad no lo hacen, como explica Dean Burnett en su libro El cerebro idiota: “Lo primero que hace un individuo cuando no quiere conformarse con las convenciones normales es buscarse otra identidad grupal a la que ajustarse en lugar de aquellas”. El problema surge cuando no solo nos preocupa demasiado lo que piensan de nosotros, sino que tendemos a creer que lo hacen de forma crítica.
  2. Pronósticos negativos. La tendencia a ver el futuro negro o estar convencido de que las cosas tenderán a ir a peor. Abusar del pensamiento futuro negativo puede llegar a ser contraproducente por razones como las que advierte Jacques Lecomte en su libro ¡El mundo va mucho mejor de lo que piensas!: “Un tiempo de denuncia puede resultar útil, pero cuando se prolonga en exceso, tiende a arrastrarnos hacia la agonía catastrófica, hacia un sentimiento de impotencia y, consecuentemente, al inmovilismo.”
  3. Catastrofismo. Inclinarse a pensar que, tras una desgracia, seremos incapaces de seguir adelante. La evidencia, sin embargo, apunta a justo lo contrario, tal y como señalan George Loewenstein y David Schkade en su estudio Wouldn´t It Be Nice? Predicting Future Feelings.
  4. Etiquetación. La inclinación a asignar rasgos negativos globales a uno mismo o a las demás personas, del tipo “es una mala persona” o “no valgo nada”, cuando en realidad todos somos una mezcla de rasgos positivos y negativos y unos y otros aflorarán con mayor frecuencia en función de las circunstancias.
  5. Comparaciones injustas. Ocurre cuando nos centramos en lo que los demás hacen bien o mejor que nosotros y lo comparamos solo con lo que nosotros hacemos mal o peor que los demás. Además, buscaremos sesgadamente pruebas que confirmen estas ideas para rechazar cualquier argumento o prueba en contra.
  6. Juicio de valor. Sucede cuando catalogamos los acontecimientos, a los demás o a nosotros mismos en términos de evaluación del tipo bueno/malo o superior/inferior, cuando las descripciones suelen tener más matices.
  7. Arrepentimiento. Tiene lugar cuando abusamos del arrepentimiento (“podría haberlo hecho mejor o no debería haberlo hecho”) en vez de centrarnos en lo que podemos hacer a partir de ahora. La distorsión cognitiva se agudiza cuando añadimos razonamientos emocionales (“me siento así, por tanto esto es así”) y preguntas del tipo “¿y si mi vida fuera diferente?”.
31 May 2021

POR: Javier

Alimentación / Trastornos

Comentarios: No hay comentarios

Anorexia nerviosa, hasta el hueso

La anorexia nerviosa es una enfermedad mental documentada desde hace siglos. Las santas sacrificaban la comida para liberarse de las impurezas del cuerpo. Las mujeres del Romanticismo aspiraban a tener una figura frágil. Sus víctimas contemporáneas son los adolescentes, chicas en su mayoría, condicionados por el afán de supuesta perfección.

Parece una epidemia más de nuestra época. Siempre está presente, ya sea en nuestro círculo más próximo o en los medios de comunicación. La plataforma de series y películas Net­flix trata la anorexia nerviosa en To the Bone (Hasta el hueso). Pero esta enfermedad mental, que sufren más mujeres que hombres, es bastante antigua, aunque no fue descrita como tal hasta finales del siglo XIX. Ha sido a través de algunos testimonios de aristócratas y religiosas anteriores a esa época (las únicas que podían permitirse escribir sus memorias) como hemos podido estudiar esta patología a lo largo del tiempo. Santas como Clara de Asís y Catalina de Siena en la Edad Media, o Teresa de Jesús en el siglo XVI, cada una con sus particularidades, son ejemplos de mujeres que intentaban controlar su apetito como muestra de ascetismo, tal y como narraba Rudolph Bell en su clásico libro Holy Anorexia (La santa anorexia), publicado en 1985. Algunas se alimentaban solo con la Sagrada Forma, sacrificaban la comida para liberarse de su cuerpo, material e impuro. Algunas seglares, por su parte, pasaban hambre para evitar ser deseadas, ya que solo el hombre podía renunciar a un matrimonio concertado. Ellas, en cambio, no tenían elección. La libertad femenina se limitaba a la posibilidad de ser repudiada, pudiendo entregar su vida a Dios, a la Iglesia y al estudio. Cuenta la leyenda que santa Librada —también conocida como Santa Wilgefortis y apodada la santa barbuda— rogaba a Dios que la convirtiera en un ser repulsivo para mantener su virginidad. La delgadez extrema a la que se sometió le provocó un fuerte desorden hormonal que derivó en un exceso de vello en la cara y en todo el cuerpo.

Las causas de la anorexia están más presentes en la búsqueda de la propia identidad del adolescente, en el deseo inconsciente —individual y colectivo— de ser ‘perfecto’.

Durante el Romanticismo, en el siglo XIX, se rendía culto al aspecto débil y enfermizo como expresión del rechazo al racionalismo imperante en el siglo anterior. Ese tipo de belleza frágil fue la que se reflejó en el personaje de Margarita Gautier, la protagonista de La dama de las camelias, de Alexandre Dumas (hijo), inspirada en la figura de Marie Duplessis. Aquella cortesana francesa era pálida, tenía la piel de porcelana, los ojos saltones (por falta de grasa periocular) y ojeras. Unos rasgos que se atribuyen a la tisis que sufrió, pero que también podrían ser consecuencia de una anorexia. Ayunar se convirtió en una buena herramienta para conseguir ese aspecto, deseable desde un punto de vista intelectual. De ahí que en las sociedades occidentales no se conciba a un santo o a un intelectual obeso. La delgadez fue un símbolo de rebeldía y liberación en el siglo XX. La vemos en las siluetas, gráciles y alargadas, de los retratos de Modigliani y las esculturas de Giacometti. Actualmente, la delgadez es el canon estético predominante. El nexo psicopatológico que comparten las personas que han sufrido o sufren anorexia se basa, en primer lugar, en la importancia que le dan al cuerpo; luego, en la necesidad de control —empezando por el propio organismo, al que niegan sus necesidades básicas—, y, por último, en rebelarse contra un futuro programado, social y biológicamente. Los adolescentes son las principales víctimas de esta enfermedad, condicionada sobre todo por los estereotipos culturales.

La imagen de la mujer triunfadora es delgada, masculina, rebelde y capaz de controlar el apetito. Capaz de controlarlo todo. De actuar como un hombre. Las chicas voluptuosas han sido vistas (y condenadas) en muchas ocasiones a la procreación y al cuidado. Con la menstruación, la niña se enfrenta al duelo por la pérdida de la inocencia y la armonía del cuerpo infantil. Muchas pueden rechazar una madurez abrupta, no les gusta exponerse al deseo, así que intentan tener un cuerpo asexual, en una forma de niñez eterna. Y esa negación de la sexualidad pude llevar a evitar la ingesta de alimentos.

Como sucede con otras enfermedades mentales, tratamos de encontrar motivaciones que la justifiquen. Pero si queremos dar con la razón de ser de la anorexia y, sobre todo, del aumento del número de casos en los dos últimos siglos, no debemos mirar solamente a las pasarelas. Sus causas están más presentes en la búsqueda de la propia identidad del adolescente. En el rechazo que tienen las chicas a la imagen de mujer madura y fértil. En el control de algunas tentaciones. En el deseo inconsciente —individual y colectivo— de ser perfecto. La sociedad debería replantearse sus valores. Hasta que el cuerpo femenino no deje de verse como objeto de deseo o como provocación, las adolescentes seguirán teniendo un conflicto con la imagen que proyectan. Hasta que la mujer sea aceptada sin tener que demostrar capacidades extraordinarias, seguirá necesitando rebelarse.

20 May 2021

POR: Javier

Psicología general / Trastornos

Comentarios: No hay comentarios

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): qué es, causas y síntomas

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una de las cinco enfermedades psiquiátricas más frecuentes y está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 20 enfermedades más discapacitantes. Se trata de un problema neuorlógico que se traduce en un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos obsesivos, es decir, ideas fijas recurrentes y persistentes que generan inquietud, temor, ansiedad o aprensión.

Estas ideas obsesivas, además, se expresan de múltiples maneras y se viven con sentimientos contrarios a ellas, pudiendo ocasionar conductas compulsivas con el fin de calmar la ansiedad que generan y que se transforman en rituales o reacciones exageradas de resistencia a las propias ideas obsesivas.

El TOC suele empezar a manifestarse durante la infancia o la adolescencia. Su evolución suele ser progresiva, aunque puede aparecer también de forma repentina por estrés o ante un acontecimiento concreto que actúa como desencadenante. Se considera como un trastorno crónico, si bien cursa con periodos de clara mejoría, aunque la desaparición total de los síntomas únicamente se produce en un 20% de los casos.

Los pensamientos obsesivos pueden ser de diferentes tipos:

  • Impulsos, que se caracterizan por ser agresivos y causar un miedo irracional a cuasar cualquier tipo de daño a las personas más cercanas.
  • Temores o fobias, generalmente enfocados al temor de contaminarse al tocar cualquier cosa o ser tocados por alguien, o la obsesión por defectos físicos que perjudican su imagen corporal, o actitudes hipocondriacas.
  • Ideas, que se manifiestas por una obsesión por el orden, la limpieza, el transcurrir del tiempo, etc.
  • Dudas que les llevan a comprobar todo de forma reiterada para evitar problemas o catástrofes: la cerradura de casa, la espita del gas, las ventanas, la luz.

Los pensamientos obsesivos, a su vez, generan en la persona que los padece una reacción defensiva que se traduce en compulsiones, es decir, en actos repetitivos cuyo fin es evitar las consecuencias de los propios pensamientos. Puede reconocer que son actos absurdos, pero si no los realiza aumenta la ansiedad.

Síntomas del TOC

Los síntomas del TOC se traducen en actitudes concretas que están recogidas en las guías clínicas internacionales:

  • Intolerancia a la incertidumbre: todo tiene que estar bajo control como única vía de obtener seguridad, ya que tiene grandes dificultades a la hora de afrontar situaciones inesperadas o desenvolverse en situaciones ambiguas.
  • Sobreestimación de la amenaza: se magnifica la probabilidad de que ocurra una catástrofe.
  • Perfeccionismo: no se toleran errores y todo tiene que ser perfecto, por lo que se revisan las cosas una y otra vez.
  • Responsabilidad excesiva: se construyan reglas y esquemas de conducta basados en la responsabilidad de hacer siempre lo correcto y que se ponen en práctica cuando se producen unas circunstancias concretas.
  • Creencias sobre la importancia de los pensamientos: se magnifica la importancia de los pensamientos propios y especialmente de su significado, que no es otro que el que él mismo les atribuye.
  • La importancia de controlar los propios pensamientos: necesitan controlar los pensamientos de modo que no pueda pensar en determinadas cosas.
  • Rigidez de ideas: las ideas inamovibles, sin atender a cualquier argumentación que pueda modificarlas, es un medio para adquirir seguridad.

Causas del TOC

No se conocen bien las causas del TOC, aunque se han identificado diferentes factores que pueden intervenir en el desarrollo de esta enfermedad psiquiátrica. Desde una perspectiva biológica se ha constatado que las personas que la sufren presentan alteraciones del lóbulo frontal del cerebro y en la secreción de serotonina.

Este neurotransmisor  está implicado en la regulación del estado de ánimo, la agresividad y la impulsividad, además de modular la transmisión de información de una neurona a otra, un proceso este último que en las personas con TOC se desarrolla con mayor lentitud que en las personas normales.

También se sabe que existen factores genéticos que condicionan el desarrollo del TOC, aunque se desconoce el modo en que se transmiten. No obstante también hay que tener en cuenta que existen acontecimientos o situaciones puntuales en la vida de una persona que pueden actuar como desencadenantes: pueden ser enfermedades propias o de un familiar, la muerte de un ser querido, una separación o divorcio, una educación muy rígida durante la infancia, algún trauma, etc.

Side bar
Habilitar Notificaciones    Si No, gracias