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ANSIEDAD

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es un patrón de preocupaciones excesivas que se caracteriza por inquietud o impaciencia, tensión, irritabilidad, fatiga y angustia permanente focalizado en algún tema en particular, en varios o incluso una preocupación por casi todos los acontecimientos de la vida. Se teme que pueda ocurrir algo catastrófico, aunque exista una baja probabilidad de que así sea.

“si te preocupas en exceso y frecuentemente por multitud de cosas, situaciones y eventos, incluso por cosas pequeñas y estas preocupaciones te sumergen en un estado de tensión y ansiedad… es posible que estés padeciendo un trastorno de ansiedad generalizada.”

Síntomas del Trastorno de la Ansiedad Generalizada

Entre los síntomas más característicos de este trastorno se encuentran las dificultades para concentrarse o mantener la mente en blanco, tensión y/o irritabilidad, problemas para conciliar el sueño o mantenerlo, dolores de cabeza o musculares, inquietud e impaciencia, fatigabilidad fácil, etc.

Esto lleva a la persona a vivir en un estado de tensión y angustia permanente, donde vive muchos sucesos cotidianos como verdaderos peligros y amenazas que afectan a diferentes áreas de su vida, como es el ámbito familiar, laboral, de pareja o relaciones sociales.

Ansiedad generalizada por edades:

Tratamiento de la Ansiedad Generalizada

En PsicoNómada la intervención en el trastorno de ansiedad generalizada es de corte cognitivo-conductual.

La terapia en este tipo de trastorno combina estrategias específicas dirigidas al control y reducción de la ansiedad con estrategias dirigidas a la eliminación de los factores que la originan y la mantienen. En PsicoNómada aplicamos las estrategias más eficaces para conseguir estos objetivos terapéuticos:

  • Entrenamiento en relajación y control de la activación corporal.
  • Técnicas cognitivas para el control y neutralización de las preocupaciones.
  • Exposición controlada y gradual a situaciones temidas.
  • Gestión emocional de las situaciones que generan ansiedad.
  • Técnicas de resolución de problemas.
  • Todas estas estrategias están apoyadas por materiales y documentos de ayuda para un óptimo desarrollo de la terapia.

ESTRÉS

Todos hemos oído hablar del estrés, e incluso muchos hemos mencionado alguna vez que estamos “estresados”, pero en definitiva ¿qué es el estrés?

El estrés puede definirse como un conjunto de reacciones fisiológicas que se presentan cuando una persona sufre un estado de tensión nerviosa, producto de diversas situaciones en el ámbito laboral o personal: exceso de trabajo, ansiedad, situaciones traumáticas que se hayan vivido, etc.

Existen varios tipos de estrés:

  • Estrés normal: las reacciones fisiológicas que se dan en nuestro organismo ante determinadas situaciones y que se definen como estrés en realidad son normales, en cierta medida. Un poco de estrés y ansiedad nos puede ayudar a afrontar y superar algunas situaciones difíciles.
  • Estrés patológico: cuando el estrés se presenta de modo intenso por periodos prolongados, es muy probable que cause problemas físicos y psicológicos, transformándose en un estrés crónico y nocivo que puede provocar crisis de llanto, depresión, y diversas afecciones físicas.
  • Estrés post-traumático: es aquel que se presenta después de que una persona ha vivido algún tipo de suceso aterrador, como puede ser un accidente de tráfico o un desastre natural. A consecuencia de estos traumas, la persona tiene pensamientos aterradores con frecuencia, relacionados con la situación que vivió. Este tipo de estrés puede aparecer en personas de todas las edades, pero los niños son particularmente propensos a sufrirlo.
  • Estrés laboral: se le llama estrés laboral a un conjunto de reacciones nocivas, emocionales y físicas, que se producen cuando las exigencias en el ámbito laboral superan los recursos, las capacidades y/o las necesidades del trabajador. Según un estudio llevado a cabo por la OMS, el 28% de los trabajadores europeos sufre estrés laboral, y el 20% padece el síndrome llamado “burnout”.

Fases del estrés:

  • Alarma: se produce cuando una persona se enfrenta a una situación complicada o nueva ante la que el organismo reacciona considerándola como una amenaza real y se prepara para afrontarla con energía, poniendo en marcha el sistema endocrino para que se incremente la producción de diferentes hormonas, entre las que cabe mencionar a la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol.

    Esto se traduce de forma casa inmediata en una reacción fisiológica que se caracteriza por el incremento de la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y el ritmo de respiración y produciendo un estado de tensión generalizado en los músculos. Es una situación de amenaza ante una situación concreta que se resuelve tras afrontarla o huir de ella, volviéndose a normalizar tras consumir toda la energía previamente liberada.

  • Resistencia: se produce cuando se mantiene en el tiempo el estado de alarma en el que ha entrado el organismo o éste se reproduce de forma reiterada. Inicialmente el cuerpo se adapta a esta situación, pero luego acaba por llegar el cansancio y con él a aparecer los primeros síntomas como consecuencia del esfuerzo realizado. Éstos pueden ser dolores de cabeza, sensación de fatiga, contracturas musculares (especialmente en el cuello, la zona lumbar y la espalda), problemas de memoria, alteraciones del sueño, irritabilidad y cambios de humor, sensación de fracaso, actitud pesimista, tendencia a comer más, estado de ansiedad, etc.
  • Agotamiento: si se llega es en la que pueden surgir los verdaderos problemas, especialmente si se agota la capacidad de resistencia a la que se ha sometido al organismo, lo que genera una nueva situación de alarma que se suma a la anterior y entrando en un encadenamiento que prolonga la situación de estrés más de lo deseable y acaba por debilitar el organismo hasta el punto de afectar al sistema inmune, reduciendo su capacidad para neutralizar la acción de los microorganismos; al sistema circulatorio aumentando la frecuencia cardiaca y la tensión arterial hasta el punto de favorecer la posibilidad de sufrir un accidente cardiaco o cerebrovascular; y pudiéndose producir crisis de pánico o ansiedad, así como otras afecciones, como la exacerbación de eccemas, la aparición de úlceras en la mucosa oral, diarrea, dolores intestinales, etc.

Si crees que el estrés es el responsable de tus problemas de salud, debes consultar a tu médico de confianza.

 

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