06 Oct 2021

POR: Javier

Adicciones / Psicología general

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¿Por qué nos sentimos atados al móvil?

“Reviso regularmente el teléfono aunque no suene”. “El móvil siempre está al alcance de la mano aunque sea de noche”. “Si me dejo el teléfono en casa, vuelvo a por él sin demora”. “Si estoy en una zona sin cobertura me pongo nervioso”. Si todas estas frases se ajustan a ti, es probable que te preguntes por qué te pasa. ¿Por qué nos sentimos esclavos del móvil?

Actualmente el 60% de los usuarios de smartphone experimenta nomofobia, esto es, experimentar una sensación de ansiedad al ver que se nos ha acabado la batería y estamos fuera de casa o que nos hemos olvidado el teléfono en casa o cualquiera de las enunciaciones anteriores. ¿De dónde viene este enorme apego por un dispositivo?

La respuesta podría venir de la forma en que nos apegamos a las personas en nuestra infancia. El apego a nuestros padres o las personas que nos cuidan tiene una función clara de supervivencia adaptativa. Sin embargo, este comportamiento también puede ser desencadenado en la edad adulta, pues los seres humanos nos desenvolvemos mejor en situaciones donde otros nos dan una sensación de cercanía y seguridad. Además, cuando no tenemos a esas personas disponibles, comenzamos a buscar sustitutos, como pueden ser las mascotas, juguetes u otro tipo de artículos.

Hoy día, la mayoría de las personas poseen o usan un teléfono móvil, y por lo tanto es comprensible bajo estas premisas que, en la ausencia de personas reales con quien desarrollar el apego, el teléfono actúe como sustituto.

 

¿De qué manera nos volvemos esclavos del móvil?

Aparte del hecho de que casi todo el mundo utilice un teléfono móvil hay dos razones por las que podemos llegar a sentirnos esclavos de estos dispositivos. En primer lugar, los móviles permiten el contacto con otros a través de medios de comunicación social y mensajes de texto. En consecuencia, poseen la función de facilitar las relaciones, esto es, un canal con el que contactar ya sea con amigos o con familiares.

En segundo lugar, los móviles almacenan fotos, vídeos, páginas y otra información personal que se puede personalizar para atender nuestras preferencias, como el tono de llamada o la imagen en la pantalla de bloqueo. Todo ello aumenta su valor como un objeto de apego.

 

Estudio sobre el ‘cariño’ al móvil

Un equipo de investigadores del departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest (Hungría) examinaron diferentes aspectos de nuestra conexión con el móvil. ¿Nos encariñamos con el móvil por su capacidad para facilitar el contacto con nuestros seres queridos o nos inclinamos a ellos como sustitutos del contacto humano?

Los expertos contaron con 142 participantes de 19-25 años y realizaron varios experimentos y cuestionarios para comprobar la forma del apego al móvil.

El estudio encontró que la ansiedad derivada del miedo a la separación del móvil predecía una mayor necesidad de contacto, lo que significaba que para los que tenían una elevada ansiedad por la cercanía con el móvil, la función de facilitar la relación con sus familiares era lo más importante.

Mantener el móvil cerca fue igualmente importante para todos los voluntarios del estudio, sin embargo, sólo las personas con ansiedad se mantuvieron cerca de su teléfono para estar en contacto constante con otras personas. 


Diferencias de género

En cuanto a las diferencias de género, los investigadores descubrieron que las mujeres usaban más el móvil para llamar y enviar mensajes de texto (más para fines de comunicación), que los hombres, lo que confirma anteriores estudios que han expuesto que las mujeres usan los teléfonos más con fines sociales. Los varones, por el contrario, usaron más el móvil para búsquedas de información o juegos. Por esta diferencia de uso, las féminas tienen más tendencia a sentir dependencia del móvil que los hombres.

17 Sep 2021

POR: Javier

Ansiedad y estrés / Psicología general

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Crisis de ansiedad

La ansiedad, como el estrés, es una respuesta del organismo ante situaciones límites, que se caracteriza por una sensación de angustia leve o miedo, y la aparición de aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, sudoración o sensación de flojedad. Es algo normal y que incluso puede ayudar a prender cómo afrontar situaciones complicadas.

Sin embargo, una crisis de ansiedad, sin ser un hecho grave para la salud, genera una situación de pánico que cursa con unos síntomas muy similares a los del infarto, hasta el punto de que puede confundirse con él. Ocurre de forma instantánea, sin previo aviso, y alcanza su máxima intensidad en cuestión de muy pocos minutos, pudiendo prolongarse durante unos pocos más.

Síntomas de una crisis de ansiedad

La sintomatología puede variar en cada persona, pero se considera que se ha producido una crisis de ansiedad cuando se producen cuatro o más de los siguientes síntomas:

-Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca (taquicardia).
-Sensación de ahogo, con respiración rápida.
-Opresión en el pecho.
-Miedo o pánico. Literalmente, sentirse a morir.
-Sudoración o escalofríos.
-Temblores.
-Náuseas o molestias abdominales.
-Mareo o incluso desmayo.
-Sensación de irrealidad.
-Sensación de entumecimiento u hormigueo.

Causas de una crisis de ansiedad

Hay problemas físicos que pueden desencadenar (hipertiroidismo, consumo del alcohol o drogas, etc.) pero lo más habitual es que este tipo de episodios se asocien a causas de índole psicológica, como el estrés. También hay que considerar el hecho de que la crisis de ansiedad puede ser síntoma de un trastorno mental, como agorafobia, fobia social y otros tipos de fobias.

Sin embargo, la crisis de ansiedad no debe confundirse con lo que en psiquiatría se denomina como trastorno de ansiedad generalizado. Mientras que en este caso la persona se encuentra permanentemente mal o de forma recurrente. Quienes sufren una crisis de ansiedad se encuentran perfectamente antes de que ocurra o entre una crisis y otra.

¿Qué hacer ante una crisis de ansiedad?

Lo normal es que la primera vez que se sufre un ataque de ansiedad y no se reconocen los síntomas se acuda a Urgencias ante la posibilidad de que se trate de un infarto. Pero cuando ya se ha sufrido en alguna ocasión es posible controlarlo. Lo primero es mantener la calma, no dejarse llevar por el miedo y tratar de normalizar la respiración inspirando por la nariz y expirando por la boca de forma rítmica y cada vez más pausada. Tomarse el pulso mientras se realiza esta maniobra permitirá comprobar como el ritmo cardíaco recupera poco a poco la normalidad.

En cualquiera de los casos es importante consultar con el médico y tratar de identificar qué ha motivado la crisis de ansiedad o si existe algún trastorno psicológico subyacente. En función de ello podrá instaurarse el tratamiento más adecuado en cada caso, pudiendo éste contemplar el uso de fármacos y/o terapia psicológica cognitivo conductual.

Cuando el estrés ha sido el desencadenante de la crisis, en la mayoría de los casos no es necesario ningún tipo de tratamiento, pero si adquirir hábitos saludables de vida que ayuden a prevenir nuevos episodios. El ejercicio físico es una buena manera de descargar el estrés y relajarse.

20 Jul 2021

POR: Javier

Psicología general

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La importancia de la psicología como servicio de salud

La psicología se encarga de explorar conceptos tales como precepción, memoria, atención, inteligencia, personalidad, la conciencia y los procesos inconscientes.

Poco a poco, las instituciones que brindan servicios de salud han comenzado a incluir la psicología en sus prestaciones básicas, a través de sesiones terapéuticas individuales, ya que este tipo de tratamientos pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes.

¿Cuándo es aconsejable concurrir a terapia psicológica?

  • Si en tu vida predominan los sentimientos de tristeza, apatía y desazón, sensaciones que te impiden disfrutar los momentos placenteros.
  • Si sientes miedos que te impiden salir a la calle, relacionarte con otras personas, hablar en público, viajar, etc.
  • Si tienes obsesiones que te llevan a tener conductas extrañas o repetitivas.
  • Si tienes algún tipo de adicción que está afectando negativamente varios aspectos de tu vida (empleo, familia, estudios, etc.) y sientes que no puedes salir adelante.
  • La ansiedad y el estrés te causan problemas de insomnio, sexuales, digestivos o de cualquier índole.
  • Si has sufrido la pérdida de algún familiar, ruptura de pareja o algún suceso traumático que pueda estar afectando negativamente tu vida.
29 Jun 2021

POR: Javier

Ansiedad y estrés / Psicología general

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En vacaciones, planifica lo justo

Evita sobrecargar tu agenda de planes, o acabarás con más estrés que el que tienes el resto del año.

Vacaciones, ¿planeadas o planificadas? Aunque la pregunta parezca un tanto absurda, hay que matizar porque de cómo hagamos el plan puede depender que consigamos el propósito de las vacaciones o bien logremos que estas sean un desastre que nos acompañe el resto del año.

La diferencia entre ambas palabras estriba en que “planear” las vacaciones supone hacer una lista de deseos sobre lo que a uno le gustaría hacer, dónde ir o qué ver. Los deseos son el primer paso para la realización de una actividad. Pero debemos separar los deseos que son viables de los que son una pura fantasía.

Por otro lado, la planificación de las vacaciones supone la realización de una “hoja de ruta”: qué se va a hacer, cuando se va a hacer, cómo se va a hacer, etc.

Tan importante es planear como planificar, y el quid de la cuestión residirá en la planificación. Planear, como decíamos, es hacer una lista de deseos. La planificación puede aumentar el éxito en la satisfacción de esos deseos pero, ¡cuidado!: lo que tenemos que planificar son las actividades que vayamos a hacer en vacaciones, no todas las vacaciones.

Esta planificación debe hacerse en función de aquellos deseos que sabemos que son viables y debemos ver cómo, cuándo y de qué manera los vamos a poder realizar. Sin embargo, tanto el exceso de planes como el rigor excesivo en la realización de los mismos pueden hacernos volver a caer en esa situación estresante de la que necesitamos huir a través de las vacaciones.

Las vacaciones perfectas, o ideales, no existen. Y el problema que puede llevar al fracaso de unas vacaciones es la idealización y la sobredimensionalización de las mismas.

Para no caer en esos errores debemos tener en cuenta varios aspectos:

  • El objetivo fundamental es el descanso, sobre todo al principio, ya que comenzamos las vacaciones totalmente estresados de la vorágine del año laboral y el cuerpo y la mente deben readaptarse a este nuevo ritmo vital. En esta fase inicial se debe realizar una inclusión progresiva a aquello que se deseaba hacer en este periodo.
  • Abrirse a las nuevas experiencias. La mente humana necesita la variedad porque de lo contrario, la mente se aburre y baja considerablemente su nivel de actividad placentera. Debemos hacer cosas nuevas, diferentes, estimulantes.
  • Es primordial planear las cosas que realmente nos apetezcan. Las vacaciones son para divertirse.
16 Abr 2021

POR: Javier

Ansiedad y estrés

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Cómo actuar ante una crisis de ansiedad

Conocer los síntomas es la premisa principal para poder actuar correctamente cuando es uno mismo el que sufre un ataque de ansiedad o, por el contrario se es testigo de cuando lo sufre otra persona. En este último caso, lo mejor que se puede hacer es mantener la calma y tratar de tranquilizarle y ayudarle a seguir los pasos que debería seguir si supiera reconocer los síntomas con que se inicia el ataque de pánico: malestar general, náuseas, mareos, sudoración, angustia, palpitaciones, sensación de irrealidad, presión en el pecho, taquicardia y dificultad para respirar.

Ante esta situación, una reacción adecuada implica el control de la respiración. Es importante ser consciente de que eso que se siente como una dificultad extrema para respirar no es real, sino simplemente una sensación. Y la manera de contrarrestarla es empezar a respirar lentamente y de forma profunda y acompasada, tomando el aire por la nariz (respiración pulmonar) y expulsándolo por la boca (respiración abdominal) o al revés. De este modo el aumento de oxígeno ayudará a las células de los diferentes tejidos del organismo a eliminar las toxinas que acumulan en los momentos previos a la crisis de ansiedad. Lo mejor es realizar estos ejercicios de respiración sentado o recostado.

Crisis de ansiedad

Esto ayudará a la persona que sufre el ataque de pánico a empezar a tranquilizarse e iniciar una dinámica de relajación general, para lo que puede solicitar la ayuda de alguna persona que se encuentre cerca, explicándole lo que está ocurriendo y pidiéndole que permanezca a su lado y luego que le acompañes mientras empieza a caminar lentamente, manteniendo los ejercicios de respiración. Mientras tanto, hay que repetirse a uno mismo que se trata tan sólo de un ataque de ansiedad, que no hay peligro alguno y que pasará en apenas cinco minutos.

Una vez que se ha conseguido un estado de tranquilidad mínimo hay que empezar a observar y reconocer el entorno con el fin de que no haya nada que suponga una amenaza o un riesgo. En ningún momento debe abandonarse los ejercicios de respiración, ya que es la base para reducir la frecuencia cardiaca y las palpitaciones y con ellas el resto de los síntomas iniciales hasta alcanzar la normalidad. Cuando se consigue volver a un estado de calma es necesario descansar unos momentos y evitar volver a la actividad.

Después de superada la crisis de ansiedad deberá ir al médico para que éste le prescriba el tratamiento que considere necesario. No hay que automedicarse y puede ser necesario someterse a terapia con el fin de cambiar aquellos aspectos de la forma de enfocar los problemas, afrontar el trabajo o controlar las emociones que han desencadenado el ataque de pánico.

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